La propuesta fue presentada en el jardín del Vivero San Jorge, en Los Pinos, en una actividad impulsada junto a Galería Artemio.
La obra fue concebida específicamente para ese espacio y tomó como punto de partida la historia de Gladis Graciela Barretto, quien durante más de veinte años cultivó allí plantas y acompañó con su trabajo el crecimiento del vivero.
Miles de cintas en tonos rosas y rojos transformaron el jardín en un campo de color y movimiento, generando una intervención visual vinculada con la vida, la memoria y la continuidad de aquello que permanece después de una persona.
La instalación propone una lectura simbólica del acto de cultivar: cuidar un jardín, hacerlo crecer, llenarlo de color y dejar una huella que continúa más allá del tiempo individual.
La apertura se realizó el sábado 26 a las 15:30, en el mismo jardín que dio origen a la obra, reforzando el vínculo entre la intervención artística, la memoria de Gladis Barretto y el espacio que cultivó durante tantos años.
Con esta propuesta, el Vivero San Jorge se convirtió por una tarde en escenario de un encuentro entre arte, naturaleza y memoria, sumando una nueva experiencia cultural a la agenda de Federación.
